martes, 3 de febrero de 2009

San José Guayabal: Historia, Romería y Pasión

Domingo Primero de Febrero, 2009.-

Desde que tengo memoria, había soñado con visitar la ciudad de San José Guayabal, pues algunos amigos y conocidos me habían hablado de lo cautivante que es este pueblito, sobre su iglesia y sobre la sinuosa calle de acceso a la localidad; y desde que Irene es parte de mi vida, por las incontables historias que me cuenta muy alegre sobre la ciudad que la acogió a ella y su familia por un tiempo. Este día, de hecho, en las manos de mi amada Irene, descubrí esta pintoresca ciudad, deambulé por sus callecitas, conocí sobre sus tradiciones religiosas, disfruté del sonido de un río, recibí un tierno beso y me regresé muy enamorado de esta ciudad que conserva en nuestros días un fervor religioso muy grande, gracias a la Adoración del Cristo del Rescate, tradición que se remonta hasta los días la fundación de la villa allá por los años de 1870.

Sin una planificación previa, mi Preciosa Irene me llevó a bordo de su mimado picup, en un viaje que prometía historia, tradición, aventura y como nuevo ingrediente, el romance. Así pues, recorrimos la Panamericana hasta la ciudad de San Martín, al oriente de la capital, para luego recorrer la carretera que conecta a esta ciudad con Tonacatepeque y que en cuyo recorrido se ubica la desviación que conduce a la ciudad de Guayabal, por una vía secundaria en perfecto estado. Como nota para el viajante, recomiendo alta precaución en este tramo del recorrido, ya que esta vía es bastante sinuosa, angosta y con pendientes con curvas; gracias a Dios, esta vez el viaje fue junto a una piloto muy precavida, a quien no dudo en confiarme en la carretera.

San José Guayabal es una pequeña villa ubicada a 26 kilómetros al noreste de San Salvador. Su historia se remonta a mediados del siglo XIX, en el cual fue trazado el plano original de la ciudad, debido a que en aquellos días el párroco de la iglesia de Tonacatepeque se quejaba que los habitantes del valle del Guayabal no asistían a la iglesia, por lo que se le solicitó al corregidor mayor de San Salvador, levantar un nuevo pueblo ya que la cantidad de habitantes en aquellas fechas ya eran los suficientes para edificar un asentamiento. En paralelo a esta decisión, se empezó a edificar la iglesia, la cual fue terminada allá por el año de 1871. Desgraciadamente no hay muchas referencias detalladas sobre este suceso, pero basado en nuestros apuntes de viaje, puedo dar fe de estas fechas, gracias a la campana que observamos junto con mi acompañante, la cual tiene grabado el año de 1871 en uno de sus contornos. Aunque también hay una placa conmemorativa del primer centenario del templo, la cual fue colocada en una de las columnas el 4 de mayo de 1996, lo que apunta a que la iglesia pudo haber sido finalizada en el año de 1896. Previo a la visita a la Iglesia, Irene me llevó por las calles del pueblo, mostrándome algunos sitios emblemáticos de su vida como antigua vecina de la ciudad, su antigua casa, los lugares que frecuentaba, la escuela donde estudió junto a sus hermanos, y otros lugares a cual más interesantes. También decidimos dejar el casco urbano de la ciudad, para perdernos en una callecita de tierra y piedras, la cual nos condujo a un pequeño pero ruidoso río con pececillos en su recorrido. Debido a las virtudes natas del Picup de Irene, logramos cruzar el río sin problemas, y nos estacionamos a la sombra de un frondoso árbol de pitos a la vera de la polvorosa y paralela al cauce del río. Nos tomamos allí un instante para contemplar el agua deambular sobre su cauce, y deleitar los oídos con el hermoso sonido del río recorriendo sobre las piedras. La quietud del momento nos hizo recostarnos sobre la cama del picup, cogernos de las manos, darnos un tierno beso y quedarnos quietecitos deleitando los sentidos con el sonido del río y la frescura del lugar que habíamos escogido para descansar.

Previo al retorno al casco urbano de la ciudad, cruzamos un puentecito peatonal que descansa sobre el río, el cual es usado por peatones, ciclistas y jinetes, con sus caballos, los cuales abundan en la zona. Tras el retorno al pueblo, centramos nuestra atención en la Iglesia, la cual se hallaba abarrotada de gente y ventas por motivo de la romería dedicada al Cristo del Rescate, la cual año con año atrae a miles de feligreses que visitan la ciudad con el fin de adorar la imagen del Cristo, que según la historia, allá por el año de 1870, una señora llamada Juana Rodriguez encontró a la orilla de un río un crucifijo, el cual ella recogió con mucha alegría y veneración. Cuenta la historia, que un hijo suyo iba montado a caballo rumbo a la capital y de súbito el animal se enfureció de tal forma que peligraba la vida del jinete. La madre, Doña Juana al percatarse del suceso, cogió el crucifijo mientras clamaba: ¡Señór, Salva a mi hijo!, acto seguido, el animal cesó su furia, y se inclinó para que el afligido muchacho bajase de su montura. Tras este suceso, la gente comenzó a llamar a dicho crucifijo como "El Cristo del Rescate" dando principio así a la romería.

La hermosa iglesia, recientemente remozada y embellecida, acogió a este pequeño crucifijo y desde aquellos años atrae a multitudes que por estas fechas visitan la cuidad para adorarle. De hecho, la Romería se lleva a cabo entre los días 31 de enero y primero de febrero, por lo que nosotros llegamos en el climax de sus celebraciones. Durante nuestra visita a la Iglesia, pudimos deleitar la vista y a las neuronas con los hermosos detalles de su interior, de un hermoso neoclásico con columnas, dinteles y acabados que para el visitante común no sean más que paredes y adornos, pero que cuando se observan con detalle, el visitante puede darse cuenta de la belleza de esta parroquia. Durante nuestra visita, quisimos obtener la versión oficial de las autoridades litúrjicas de la Diócesis, pero desgraciadamente el señor cura no se hallaba presente, y el sacristán de la iglesia no pudo responder a nuestras interrrogantes relacionadas a las fechas claves de la iglesia, como su fecha de consagración e inauguración, por lo que este post adolecerá de algunos datos claves, que me forzan a visitar de nuevo esta ciudad en busca de más información.

Tras nuestra visita a la iglesia, nos perdimos entre la muchedumbre que buscaba entre las ventas ubicadas en las afueras del templo, un recuerdo, un dulce o una candela de cebo, las que también son un detalle original elaborado a mano por gente oriunda de esta ciudad. Durante nuestras vueltas, visitamos el mercadito, y mientras deambulábamos en los contornos del templo, comencé a fijarme en las ventas, en las cuales abundaban pitos de barro. Además desde que salimos de la iglesia, escuchaba el sonido de los dichosos pitos, por lo que decidí tomarme un minuto a investigar la razón de los mismos. Frente al portal, llamó mi atención la venta de una anciana, quien tenía un guacal lleno de pitos de barro, y ella, al ver mi atención capturada por los pitos, me ofreció su venta y de paso, me explicó la razón de los pitos durante la Romería. Según la señora, los pitos de barro con formas de pájaros durante las fechas, es una tradición tan antigua como la Romería misma: Antes de retirarse del pueblo, se compra un pito el cual se hace sonar, con el afán de demostrar el regocijo y la alegría que ha dejado en el visitante el hecho de haber adorado al Cristo del Rescate. Además me remató con una linda frase: "si usted viene con su novia, cómprele uno, y que ella le compre uno a usted". Acto seguido, escogí uno para mi compañera y ella me regaló uno también; que nos quedan como recuerdos de la visita a esta ciudad llena de tradición, belleza y singularidad, de la cual de hecho me he devuelto muy feliz, y muy enamorado.

Nuestro país tiene en su inventario de peculiaridades infinidad de secretos, tradiciones, detalles y lugares a cual más cautivadores. Como siempre, invito al local y al foráneo tomar mapa y carretera para explorar, porque simplemente nuestra tierra es un lugar impresionante. Quiero agradecer a mi amada Irene por regalarme este viaje lleno de historia, calidez, detalle y por regalarme el privilegio de enamorarla como ella me enamora a mí.

Dejo para ustedes algunas estampas de este viaje para su deleite.

Una de las campanas originales de la Iglesia del Cristo del Rescate de San José Guayabal. Puede observarse el detalle curioso de la fecha de fundición, los números al revés puede ser el detalle o firma del maestro fundidor.
Hermoso detalle de la fachada de la iglesia, la cual data de finales del siglo XIX
Decenas de fieles hacen fila en el costado norte del templo. Anualmente por estas fechas, muchos católicos se hacen presente para adorar al Cristo del Rescate durante su Romería.
Hermoso detalle de la fachada de la iglesia.
Las candelas artesanales son un detalle original el cual es elaborado a mano en esta localidad. Un detalle de rigor el cual es buscado por los fieles para iluminar sus oraciones durante su visita.
Mi curiosa Irene observando los detalles de las campanas originales de la iglesia, las cuales fueron sustituidas luego que se dañaran a raíz del paso del tiempo y de los terremotos de 2001.
En las afueras del templo, el visitante puede encontrar interesantes souvenirs relacionados al Cristo del Rescate, además de golosinas y otras curiosidades.
Una estampa que ya casi no se ve en nuestros pueblos. Dos mulas cargando grano para ofrecerlo en el mercado de la localidad.
Nuestra visita a San José Guayabal nos llevó a un lugar fresco y tranquilo. En estas tierras aún hay lugares privilegiados con ríos limpios con peces como el río guasa, ubicado a unas cuadras del casco urbano de la ciuad.

4 comentarios:

Ricardo dijo...

Qué calidad de pueblo y qué buenas fotos tenés. La ultima vez que fui no tuve tanto chance de disfrutarlo. Tuve que trabajr. Me alegra que tú si pudiste hacerlo.
Suerte.

Anónimo dijo...

Es un reportaje muy bonito, ademàs de apreciarse la investigación de los detalles propios de la ciudad, saludos a Irene.

Anónimo dijo...

QUE BUEN REPORTAJE, ME DA GUSTO QUE VISITARAS MI PUEBLO NATAL QUE TANTO EXTRAÑO PUES VIVO CON MI PAREJA EN LA CIUDAD CAPITAL DE GUATEMALA PUES YO ESTUDIO ACÀ,ME HACE RECORDAR MI INFANCIA AL VER LAS FOTOS DE MI PUEBLO. SALUDOS

JOSE ELIAS dijo...

exelente reportaje, yo vivo aca y me da gusto saber de este trabajo muy bien hecho. de esta forma saldremos del anonimato ya que hay muchas personas que aun no conocen este bonito lugar pero esta es una muy buena forma de darlo a conocer. muy buenas fotos