domingo, 20 de abril de 2008

Un día de mecánicos y cervezas

Sábado 19 de Abril, 2008.-

Hoy fue un día mero variado en la vida del Chucho, pues tuvo una visita de emergencia al mecánico y al salir del taller, fue parte de una velada muy amena y repetible, la cual no estaba planeada, pero que disfruté mucho.

Ayer por la mañana, al llegar a mi oficina, noté que luego de estacionarme, empezó a brotar refrigerante de algún punto del motor. Ni lento ni perezoso dispuse revisar la raíz del problema. Mi amigo Alexander me ayudó con su experiencia automotriz a dilucidar que la falla era ocasionada por la bomba de agua, dato que me confirmó el mecánico cuando le llamé por la tarde para concretar la cita que teníamos para hacerle la dichosa "reapretada" al motor luego de la reparación que le hicieron días atrás. Hoy por la mañana, dejé al bólido con su amigo El Colocho, para que hiciera su labor de apretar el motor, y de paso, reemplazarle la bomba de agua, para evitar más problemas en el futuro.

Al final de la tarde, pasé a recoger al Cánido y dispuse dar algunas vueltas por la ciudad para ver como se desempeñaba el carro luego del ajuste y el cambio de la bomba. Mientras daba vueltas y vueltas, noté de entrada cambios positivos en el carrito, ya no se calienta tanto el motor, y ya no hace tanto ruido. También me alegró saber que ha quedado menos gastón de combustible, ya que entre las varias galladas que le reporté al mecánico, una era que estaba muy acelerado, y obviamente esto hacía que quemara más gasolina. Entre vueltas y vueltas, dispuse llamar a Anita, para comentarle la novedad, pues ella siempre está al pendiente del Chucho, y ayer pudo ver de primera mano el problema con la fuga de refrigerante. Pasé a visitarla, a la casa de Cecilia, y luego de comentarles la buena nueva, ambas me hicieron la propuesta indecente de ir a un lugar a tomarnos un par de cervezas y bailar un poco.

Yo no soy de los que se mueren por la bailada, es más Ana sabe que soy mero reacio a lo referente al baile, pero igual, ellas deseaban beberse un par de cervezas y bailar un poco. Así que nos dirigimos hacia un lugar llamado Rancho Navarra, al sur de la ciudad, un lugar con ambiente familiar, donde se puede comer y beber con precios modestos. De entrada, un charro nos dio la bienvenida mientras cantaba canciones de Vicente y Cornelio Reyna. Cogimos una mesa y ordenamos dos cervezas para Cecilia y yo, y un Margarita para Ana.

El Alcohol, el clima agradable de la noche, sumado a una llovizna suave y la música hicieron que me levantara de la mesa luego de varios intentos de parte de Ana por que la sacara a bailar. Disfruté mucho bailar algunas cumbias clásicas como Amor de Mis Amores y otras que no recuerdo en este momento. Ana también me hizo bailar un par de merengues, a su juicio, le seguí bien el paso.

Más tarde, Ana pidió un Wiskey On The Rocks, yo pedí un Ron blanco en las rocas y Cecilia siguió aferrada a las cervezas. Bailamos un poco más, y pasada la media noche, dispusimos el retorno a casa. Dejé a las chicas en la residencia de Cecilia y minutos más tarde estaba en mi casa, un poco cansado pero con el buen aftertaste de una velada muy agradable.

Como siempre, agradezco a mi co-piloto consentida por sus locuras, por sus detalles y a ambas por secuestrarnos al Chucho y a mi para compartir un par de cervezas, buena conversa y una buena baildada.

*Quiero aclarar para todos los niños (y adultos también) que lleguen a visitar mi blog y leer esta nota, El Chucho y su piloto son asiduos respetuosos de la ley de tránsito. Doy fe que el Carrito no fue conducido bajo los efectos del alcohol. No es bueno, no es cuerdo y tampoco es permitido por la ley. A recordar siempre el respeto por la carretera y el volante. Si tomas, no manejes.



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