Domingo 24 de Agosto, 2008.-
Nuestra América Latina es rica en diversidad cultural, gastronómica y artística. Este rasgo peculiar nos hace dignos de admiración por el turista (aún dentro del mismo continente) por sus innumerables muestras de originalidad, las cuales en cierto modo son el legado de la mezcla hispanoamericana heredada de la conquista. Cualquier viajante mochilero sabe perfectamente que para disfrutar de primera mano la cultura y conocer mejor las diversas formas natas de expresión de cualquier sitio del planeta, uno de los lugares obligados a explorar es el mercado. Aquí se puede conocer el léxico propio de un país, saborear las comidas típicas y claro, apreciar el arte autóctono admirando sus artesanías.
Esta mañana, acompañé a mi amiga la flaca al Mercado Ex-Cuartel, en el centro de la ciudad, a buscar algunos regalos típicos para enviar a sus familiares en el Norte, quienes comparten la nostalgia Guanaca junto a miles de compatriotas que dejaron esta tierra linda para buscar la suerte en otras tierras. El Mercado de Artesanías, o mejor conocido como El Ex-Cuartel, es el mercado más grande y surtido de productos típicos en la ciudad. Ubicado en el sitio donde hasta 1873 se hallaba el Monasterio de San Francisco, el actual edificio toma su nombre debido a que en este lugar, tras incendiarse el monasterio, se edificó el Cuartel de Artillería, el cual fue también consumido por un incendio en 1956. Este edificio también albergó, luego de la Independencia, al Congreso Constituyente del Estado, que el 12 de junio de 1824 decretó la primera Constitución Política de El Salvador.
Dentro del mercado, el visitante puede encontrar cualquier clase de producto artesanal en barro, madera, tela, papel, cerámica, etcétera. Pueden hallarse curiosidades de todo tipo, llaveros, tazas, camisetas estampadas con motivos alegóricos a El Salvador, hermosas hamacas de San Sebastián, réplicas de los trajes típicos oficiales del país, hermosas piezas de ebanistería, sillas y mesas pintadas con dibujos de aves y paisajes, al estilo de Fernando Llort, una de las marcas distintivas de El Salvador y otro sinfín de chunches únicos y hermosos hechos por las manos de nuestros artesanos. Invito pues, al local y al foráneo a visitar este singular sitio donde se puede comprar con un par de pesos un recuerdo de su visita a este hermoso terruño lleno de magia y alegría.
Dejo una muestra fotográfica de mi visita a este pintoresco lugar para su deleite.