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miércoles, 5 de agosto de 2009

La primera travesía de Mariel (Parte I)

Miércoles 5 de Agosto, 2009.-

Desde hacía varias semanas, veníamos cocinando en mi familia un nuevo viaje a la ciudad de Tapachula, esta vez para encontrarnos con mi hermana Marta y su hija Mariel, en un viaje de 1200 Kilómetros, siendo el primer viaje de mi sobrina a la tierra de su madre, una travesía llena de carretera, aventura y sazonado con la alegría de conocer a mi sobrina, a quien dedico esta aventura, la Primera travesía de Mariel, quien desde ya va envolviéndose en esta viciosa pero emocionante herencia familiar del espíritu patechucho de mi familia.

Como ya dije, desde hace varias semanas, veníamos organizando junto con mi madre y mi hermana La Pastora, un nuevo viaje a la ciudad de Tapachula, esta vez para encontrarnos con mi hermana Marta, quien deseaba viajar a El Salvador para pasar unos días con mi madre y para que conocieramos a su retoño, su hija Mariel, la nueva miembro de mi singular familia. Con la experiencia del viaje realizado el año pasado en el cual condujimos desde Soyapango hasta Tapachula para encontrarnos con mi madre tras pasar unos días con mi hermana tras el nacimiento de Mariel; este viaje se nos tornó más relajado, pues ya sabíamos que cosas necesitabamos y que cosas podíamos esperar durante esta travesía. Así pues, esta mañana muy temprano emprendimos el viaje que nos llevó hasta el punto fronterizo de La Hachadura, recorriendo la ruta San Salvador-Sonsonate. Tras nuestro ingreso a tierras Chapinas, condujimos por la litoral CA-2 desde el punto fronterizo Ciudad Pedro de Alvarado, pasando las ciudades de Taxisco, Escuintla y Mazatenango, punto estratégico del viaje, ya que es una ciudad donde el viajante puede cargar combustible, ya que en nuestras dos experiencias, La Chucha, quien de nuevo se lleva los honores en este viaje, ha consumido más de tres cuartos del tanque de combustible. Tras abastecer de combustible a la fiel Chucha y comprar algunas bebidas para nosotros, continuamos nuestra travesía cruzando las ciudades de Retalhuleu, Coatepeque, Pajapita, Malacatán, hasta terminar nuestro recorrido por la ruta Chapina en el punto fronterizo de El Carmen; y tras cruzar el puente sobre el río Suchiate, ingresamos a México por el muy famoso punto fronterizo Talismán.

Para quien desee o necesite realizar este viaje, comento que el tramo entre San Salvador y La Hachadura, así como el de este punto y la ciudad de Escuintla están en muy buen estado, no así el tramo de 103 Kilómetros entre Escuintla y Mazatenango, el cual aún está en fase de ampliación; y aunque los trabajos están bastante adelantados, hay aún varios tramos muy malos debido a las labores de construcción de la nueva autopista. Además, entre Mazate y Pajapita, la carretera está en malas condiciones, por lo que recomiendo la prudencia del caso ya que la vía tiene muchos daños en la calzada. Otro dato importante es en el último tramo del recorrido, que comprende desde Coatepeque hasta el punto fronterizo El Carmen, el cual es una ruta con mucho tráfico local, muchas aldeas a la vera del camino que tienen mucho tráfico peatonal y por lo mismo, infinidad de "topes" o túmulos, muchos de los cuales no están debidamente señalizados y hacen de este tramo final un tedio total, ya que no se puede correr a más de 60 Km/h.

Tras nuestro ingreso a México, la fumigación obligatoria de La Chucha para poder transitar en este país, recorrimos los últimos 16 Kilómetros que distan de Talismán con Tapachula, bajo una intensa lluvia; y tras 8 horas de viaje, llegamos sanos y salvos a nuestro destino. Para quien consulta buscando datos sobre distancias entre San Salvador y Tapachula, recorrimos 509 Kilómetros desde nuestra largada en San Salvador y el centro de la ciudad de Tapachula; esto lo podemos dividir en 5 tramos importantes: 130 Km entre San Salvador y La Hachadura, 120 entre La Hachadura y Escuintla; 103 entre esta ciudad y Mazatenango; 140 entre Mazate y la Frontera El Carmen y 16 entre Talismán y la Ciudad de Tapachula.

Invito al lector a continuar esta aventura en la cual visitaremos la pujante ciudad de Tapachula, con un toque de historia, cultura y claro, el sabor típico de la tierra Azteca.

Esta imagen corresponde al puente que une a Guatemala y El Salvador en el paso de La Hachadura. El Río Paz es una frontera natural entre estas dos naciones hermanas.
Esta fotografía vale la pena disfrutarla. Durante nuestro viaje hacia Tapachula nos hizo un excelente clima. Imagen tomada en el tramo que separa a los puntos fronterizos de La Hachadura en El Salvador y Ciudad Pedro de Alvarado, en Guatemala.
Durante nuestro viaje, realizamos algunas paradas técnicas, esta corresponde a la hecha en Coatepeque, en el occidente Guatemalteco. Al fondo puede observarse una tabla de distancias entre dicha localidad y las principales paradas de la ruta.
La calurosa ruta CA-2 Chapina invita a rehidratarse por el calor de la cercanía con la costa. Mi hermana busca una fría bebida refrescante para aplacar el calor de la ruta.
A nuestro arribo a Tapachula, una fuerte lluvia nos dio la bienvenida.
"Precaución, paradas contínuas"

domingo, 5 de octubre de 2008

Al Encuentro de mi Madre en Tapachula (Parte II)

Domingo 5 de Octubre, 2008.-

Tras un sueño digamos reparador, nos amaneció un delicioso domingo en la ciudad de Tapachula. Mientras mi hermana se había ido a la terminal a buscar a mi madre, dispuse ducharme y luego salir a la terraza del hotel para observar las cordilleras de la Sierra Madre y oler el amanecer de una ciudad que era nueva para mí. Llegó mi madre junto a mi hermana, y luego de recibir a mi madre y saber de sus aventuras de viaje,ordenarmos nuestras maletas y dejamos el hotel para volver a la carretera rumbo a El Salvador. Antes de dejar Tapachula, necesitábamos recargar baterías, por lo que nos orientamos a una tienda de conveniencia para buscar algo que comer, pero sólo logramos hallar un café recién colado, el cual por lo menos llenó mis expectativas cafeteras. Tras una parada obligatoria en un supermercado en las afueras de la ciudad, donde compramos un delicioso pan baguette, jamón, queso y otras cosas para comer, dispusimos desayunar sentados en el parqueo del mismo súper, para luego tomar la carretera buscando como primera parada el punto fronterizo de Talismán. Dado que anoche cuando cruzamos la frontera veníamos exhaustos por el viaje, no nos detuvimos mucho tiempo para observar los alrededores, y claro, la oscuridad de la noche tampoco ayudaba mucho. Pero hoy, luego de realizar el sellado de pasaportes en la aduana Mexicana, nos tomamos un par de minutos para observar los alrededores, y tomarnos unas fotos para el recuerdo. Guatemala y México se dividen naturalmente en este punto por el Río Suchiate, el cual nace en las colinas del Hermoso Volcán Tacaná, del lado Guatemalteco. Este Volcán que también marca la frontera - y no sólo geopolítica - entre Guatemala y México, es el último miembro del sistema Volcánico Centroamericano y junto al Suchiate son mudos testigos del tránsito de miles de indocumentados Centroamericanos y de otras nacionalidades que usan esta ruta para llegar a Estados Unidos. Tras cruzar el puente que une a estas dos naciones, hicimos el papeleo de ingreso al sistema CA-4, el cual permite circular libremente a través de Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua. Tras dejar la aduana de El Carmen, emprendimos el viaje nuevamente, conmigo al volante. Nos hizo un buen clima y una buena carretera. A eso del mediodía, tras dos horas de viaje, nos detuvimos otra vez en Mazatenango para cargar otra vez el tanque de La Chucha, descanzar unos minutos y hacer el relevo de piloto. Mi hermana condujo el tramo peligroso entre Mazatenango y Escuintla, esta vez con mucha lluvia, la cual vuelve doblemente peligrosa esta vía, tanto por las obras de construcción, el mal estado de la calle y por los abusos que los choferes Chapines comenten aún sabiendo lo peligrosa que es esta vía. En mis muchos viajes en autobús a Guatemala y las veces que he viajado con mi querida Marta Cuevas, había visto y vivido esto del lado del pasajero, pero esta vez, al vivirlo del lado del volante, me convenzo más que el estándar de chofer Guatemalteco es bastante osado; aún más que el Salvadoreño, que en general no se queda atrás en este rubro.

Tras recorrer otras dos horas, llegamos a la ciudad de Escuintla, en cuyas afueras hicimos otra parada en una pequeña fonda, donde aprovechamos para realizar otro relevo de chofer, descanzar unos minutos e ir al baño, para continuar nuestro último tramo de viaje en tierras Chapinas, recorriendo la Litoral cruzando por los hermosos cañales, infinidad de puentes con ríos caudalosos y una carretera más tranquila que me dio una conducción más relajada. A media tarde,, luego de dos horas de manejo, llegamos al puesto fronterizo Pedro de Alvarado, y tras hacer los tramites en la aduana Guatemalteca, cruzamos sobre el río Paz para ingresar nuevamente a tierras Guanacas, en La Hachadura. Tras una breve inspección por parte del personal de Aduanas, emprendimos de nuevo el viaje recorriendo los últimos 125 kilómetros de carretera, cruzando por las ciudades de Cara Sucia, San Francisco Menéndez, Sonsonate y Armenia; un tramo un poco complicado por la fuerte lluvia que nos acompañó en buena parte del camino. Tras hacer un último relevo, por parte de mi Cuñado, quien nos esperaba en las cercanías del Sitio del Niño, concluimos nuestro viaje con bien, llegando todos sanos, un poco cansados por el trajín, pero felices de haber vivido esta experiencia y por haber traído de vuelta a mi madre luego de su aventura en tierras Aztecas.

En resumen, esta aventura en carretera fue un abanico de experiencias, ya que tuve la oportunidad de saborear la carretera fuera de mi tierra, conocer nuevos lugares, disfrutar de nuevos paisajes, compartir tiempo con mi hermana y estrechar un poco más ese vínculo compartido por la aventura, la carretera y el descubrimiento.

Esta nota quiero dedicarla a mi hermana La Pastora y a mi madre por compartir conmigo esta experiencia; a mi Hermana Marta y su esposo El mero Mike, por el reciente nacimiento de su hija, a mi Cuñado - Control Tierra - por haber estado pendiente de nosotros durante el viaje. También quiero agradecer a mi jefe por las facilidades que me dio para realizar esta travesía y por los datos técnicos que me proveyó también . Así también, a mis tíos y parientes en Guatemala por estar al pendiente de nuestra aventura. Hago también una mención honorífica a mis tías Ana y Cristina en Canadá por su apoyo en la lontananza.



sábado, 4 de octubre de 2008

Al Encuentro de mi Madre en Tapachula (Parte I)

Sábado 4 de Octubre, 2008.-

Desde hacía varios días, mi hermana y yo veníamos organizando una travesía grande, una que jamás habíamos vivido en nuestras vidas como conductores, una aventura que ofrecía muchas nuevas experiencias, infinidad de paisajes, diferentes tipos de carretera, así como mucha pericia al volante para conducirla; en fin, un viaje extenuante pero excitante... un viaje que realizamos por la simple gana de vivir la aventura de viajar, conocer, compartir tiempo y claro, llegar sanos a destino para reunirnos con nuestra madre y traerla con bien a casa. Este fin de semana, tiramos la casa por la ventana para vivir el asfalto en un viaje que comenzó en la ciudad de Soyapango, en mi querido El Salvador, y finalizó en la pujante Tapachula, ciudad del sur de México en el hermoso estado de Chiapas.

Esta aventura inicia con los preparativos de ley, la planificación, el estudio de las rutas, y la obtención de mi parte de un permiso para ingresar al territorio Mexicano. Durante la semana, nos encargamos de todos estos detalles, consultando y revisando la ruta gracias al efectivo soporte de Google Earth, la revolucionaria herramienta que vino a hacer más chiquito a nuestro amado planeta. También mi hermana obtuvo un mapa de carreteras en la Embajada de Guatemala, y yo me hice presente en el Consulado de México para solicitar un permiso para ingresar en este país. Durante los días previos al viaje, mi hermana llevó a su mimada camioneta Lancer, La Chucha, como la llamo yo, para que estuviera en óptimas condiciones para el viaje de ocho horas y 550 kilómetros que separan a Soyapango con Tapachula. En el caso del Chuchomóvil, optamos por dejarlo en el taller ya que mi carrito en este momento no se hallaba en un estado como el exigido por esta aventura. Así que mi carrito se quedó celoso y molesto en el taller mientras su hermana La Chucha se ganaba los créditos de esta aventura y permitirme por primera vez, conducir fuera de mi querida patria.

Nuestro viaje comenzó a media mañana del sábado, en el momento que pusimos a cero el contador de kilómetros de La Chucha y emprendimos el viaje, saliendo de Soyapango, cruzando San Salvador por la Venezuela y Santa Tecla por el Bulevar Sur. Minutos luego nos hallabamos recorriendo la autopista que conecta la capital con la ciudad de Sonsonate y tras una hora de viaje, cruzamos el río Paz, frontera natural entre El Salvador y Guatemala. Tras hacer los trámites de aduana en la frontera La Hachadura, continuamos nuestro viaje ya en tierras Chapinas, recorriendo la Carretera del Litoral, la CA2 de Guatemala. Este tramo de la carretera está en perfecto estado, y aunque hay mucho tráfico de vehículos pesados, es muy placentera para el viajante, con inmensos cañales a la orilla de la calzada, muchos puentes y ríos, infinidad de aldeas y pueblos y muchos paisajes para deleitarse. Tras dos horas de conducción, mi hermana me cedió el volante para continuar el viaje hasta nuestra primera parada obligatoria: La Ruidosa ciudad de Escuintla, cabecera del departamento del mismo nombre. En esta ciudad nos detuvimos a almorzar, en un Pollo Campero, para luego continuar nuestro viaje por la CA2 Chapina hasta la ciudad de Mazatenango, donde devolví el volante a mi hermana luego de parar en una gasolinera en las afueras de la ciudad, donde cargamos el tanque de combustible de la Chucha, compramos algunas chucherías para nosotros y estiramos las piernas por unos minutos. Para el viajante sediento de carretera, comento que el tramo entre Escuintla y Mazate, como cariñosamente llaman los Guatemaltecos a esta hermosa ciudad, está en proceso de ampliación, por lo que sugiero conducir con prudencia ya que hay muchos tramos en pésimo estado, además de los peligros que ofrece la calzada en mención por los tramos que se están construyendo, la maquinaria que transita por la vía y la mala señalización que hay en la misma.

Nuestra travesía siguió por la CA2 Chapina, cada vez más alejándonos de la costa, rumbo al encuentro con la Panamericana, cruzándonos con lugares emblemáticos del sur Guatemalteco como Retalhuleu, Cuyotenango y la tímida ciudad de Pajapita. A medida que la ruta nos acercaba cada vez más al punto fronterizo entre Guatemala y México, nos acercaba también cada vez más a la Sierra Madre, cuyas elevaciones nos dieron un tramo con lluvia y mejores climas. Tras dejar atrás Pajapita, el imponente Tajumulco, que ostenta con orgullo el título de ser el volcán más alto de Centroamérica se dejaba ver a través del manto que las nubes del altiplano habían colocado a su alrededor. En este punto del viaje, el sol había hecho su diaria despedida ya, por lo que la carretera se volvió un poco más complicada, debido a lo remoto de la zona, las innumerables aldeas que hay en los últimos 50 kilómetros de carretera Chapina y a la mala señalización de la vía. Como apunte de viaje comento que el tramo entre Tecún Umán y El Carmen tiene muy buena asfaltada, pero debe conducirse con mucha prudencia, debido a que en cada una de las muchas aldeas a lo largo de este tramo, hay muchos túmulos, muchos de ellos sin señalización. Dejamos la CA2 en la desviación que conduce hacia la Ciudad Tecún Umán, puesto fronterizo con México, seguimos avanzando con rumbo norte, dejando atrás la ciudad de Malacatán, último poblado grande en nuestro recorrido que nos conduciría minutos luego, y tras un leve susto en un puente sin señalización, hasta el puesto fonterizo de El Carmen, más conocido como Talismán, como le llaman del lado Mexicano. Tras 7 horas de viaje, arribamos a la frontera, donde Centroamérica es dividida con México por medio del Río Suchiate. En este punto hicimos migración, furmigaron a la Chucha para poder transitar en México, y unos 20 minutos más tarde de finalizar nuestros trámites, estábamos ya entrando a la ciudad de Tapachula, la cual dista del punto fronterizo Talismán unos 20 kilómetros. Debido a la poca información que teníamos sobre esta ciudad, dimos un par de vueltas por la ciudad buscando primero el lugar donde nos encontraríamos con mi madre, quien a esta hora de la noche ya se hallaba viajando en autobús desde Cárdenas. Ella haría un viaje de 11 horas hasta Tapachula, luego de pasar unos días con mi hermana Marta, quien recientemente dió a luz a su primera hija. Luego que nos orientaran en una gasolinera, encontramos la Terminal de Omnibuses Cristobal Colón. Buscamos un lugar donde pasar la noche, y tras una cena que incluyó una orden de tacos malogrados y dos cervezas, dispusimos mejor tendernos a descansar, pues nos esperaba un largo viaje de regreso a casa.

Invito a continuar la lectura en la segunda parte de esta aventura sin rival, en nuestro viaje de regreso a casa.